El gobierno de la Ciudad editó la ” Guía de Información para Personas Mayores”, un documento de 70 páginas que recopila todas las actividades y servicios que se ofrecen a los adultos mayores. Leéla online desde acá. También se podrá solicitar una versión impresa en la sede de Balcarce 360, CABA. El desafío de cómo darle un rol en la sociedad a este creciente grupo social.

 

En el marco del mes del adulto mayor, el gobierno porteño editó un documento que recopila todas las actividades, servicios y asistencia dirigida a los adultos mayores, amplio espectro que se refiere a todos aquellos ciudadanos con edad de jubilarse en adelante. Este grupo, cada vez mayor, cada vez más activo, representa un desafío para las ciudades grandes como Buenos Aires, que no consiguen darles un rol para continuar aportando a la comunidad y, en lugar de eso, se limitan a “entretener” a los llamados viejos.

La Guía completa, léela acá mismo:

Lanzamos la nueva Guía de Información para Personas Mayores. El objetivo es brindarte una herramienta que te permita obtener de manera rápida, accesible y sencilla toda la información relevante sobre los servicios, beneficios, cursos, talleres y actividades que la Ciudad te brinda a través de la Secretaría de Integración Social para Personas Mayores.

El material de descarga en formato PDF te permitirá conocer mucho mejor todo lo que necesitás saber para aprovechar y disfrutar de un envejecimiento activo y productivo, que favorezca la inclusión social en esta etapa de tu vida y genere la creación de espacios y oportunidades que mejoren tu calidad de vida.

En esta guía encontrarás la descripción de cada programa con su respectivo correo electrónico y teléfono, direcciones útiles, Centros de Día, Centros de Jubilados, actividades y espacios de capacitaciones, los cuales cuentan con equipos de profesionales especializados que apuntan a estimular tu desarrollo personal.

¿Un nuevo rol para los jubilados?

Compartimos un fragmento de la entrevista al Ingeniero Rafael Kohanoff, publicada originalmente en la revista Aprender Salud del Hospital Italiano de Bs. As, centro de referencia para muchos adultos mayores del barrio de Almagro. Él, como nadie, explica los desafíos de quienes hoy viven más de 20 años luego de jubilarse y no les alcanza con entretenerse.

“Hacia un nuevo rol de los jubilados.  Nada de tercera edad, adulto mayor…”

¿De qué se trata?
Hubo un cambio fundamental en la vida, que sucedió tan rápido que la gente no se dio cuenta. En el año 1900 los alemanes inventaron la jubilación, ellos dijeron: “el mayor de 60 tiene debilidad física, psicológica, hay que inventar algo”, y lo hicieron. En esa época la esperanza de vida era de cuarenta años. Ahora está cerca de ochenta.

Entonces, una cosa era ocuparse de los viejos cuando se iban a morir a los dos o tres años de jubilarse -los podés asistir, entretener, que estén sin molestar a la familia- pero ahora no. ¿O alguien me va a entretener a mí durante treinta años? ¿No se dieron cuenta que podemos vivir veinte o treinta años después de jubilarnos?

Es un desafío complejo…
Por un lado, a la gente que está muy pobre hay que trabajar para mejorarle su situación. ¿Pero los que más o menos están bien y llegaron a esta etapa de la vida? En el 1900 Argentina quizás no llegaba a tener cien mil viejos, hoy somos cinco millones de jubilados. Hay que cambiar la concepción.

Dejar de pensar en “cómo lo entretengo, cómo me ocupo del viejo” y pasar al “cómo aprovecho el potencial de esta gente que hizo una experiencia, que antes trabajaba diez horas y ahora está libre. ¿Te imaginás lo que esto significa para la sociedad? Es otro concepto. Pero tenés que hacer cosas para esta gente que trabajó, que quedó dolida porque hacía algo que no le gustaba, que le dijeron que deje de trabajar o que compró esta idea de jubilación. Hay que pensar cosas para el que quiere trabajar, hacer algo y no tiene dónde hacerlo.

El terror es la nostalgia, pensar en lo que no fue, en lo que salió mal. Eso te hace sentir mal.

Mencionás al trabajo como un valor positivo…
Yo creo que, una vez jubilado, hay que seguir trabajando. No tenés que tomar el trabajo como la cosa que te da una retribución para vivir sino como una función social. La sociedad existe porque trabajamos. El trabajo genera la relación con la gente, tenés compañeros, amigos, tenés con quien hablar. No es solo la tarea que realizás.

Ya se descubrió que el pensamiento actúa sobre el cerebro. Y que si tu pensamiento es de tipo nostálgico, te vas muriendo. Pero si tenés un pensamiento activo -imaginás cosas nuevas, tenés proyectos- eso actúa en el organismo virtuosamente. Y esto es difícil lograrlo solo jugando a las bochas una vez por semana. No podés vivir entreteniéndote, ¿para qué lo hacés? ¿Hasta cuándo querés entretenerte?

¿Cuál es el campo de acción para nosotros, los jubilados? Detectar las miles de necesidades que existen hoy en la sociedad pero ni el Estado ni el mercado las están resolviendo.

Así como la sociedad actúa sobre las diferentes etapas de la vida, esta es una nueva, una cuarta etapa. Porque se viven muchos años más. Esto no está pensado por el Estado, ni por la sociedad, el mercado y, mucho menos, por los propios viejos. Por eso tenemos que facilitarle el trabajo al jubilado pero en lo que él quiera y el tiempo que sienta que puede. Y podrían ocuparse de lo que el mercado no se ocupa.

Y vos hacés hincapié en el hacer, no sólo el pensar, el consumir…
Yo me metí bastante en el tema. Los primeros dos años creés que estás medio de vacaciones, después empezás a preguntarte ¿qué hago? Te das cuenta que estás pero que no sos. Y querés hacer algo que tenga sentido, que te guste. Y si te reconocen lo que hacés, más te gusta. Aunque parezca un sueño, creo que si uno empuja en la dirección que quiere, las cosas pueden salir. ¡Tengo 92 pirulos y nadie me tiene que entretener!

Se dicen muchas tonterías cuando se le proponen ideas a los viejos, yo por eso sugiero que no solo se los entretenga.

Nosotros vemos que se hace mucha generalización sobre esta etapa. Se piensa que los mayores son todos iguales… Y eso no ayuda.
Es un grupo heterogéneo, están los que tienen que resolver problemas básicos de salud, de necesidades no satisfechas. Después hay gente que trabaja porque necesita completar sus ingresos, hay otros que quisieran trabajar pero no saben en qué, cómo, ni lo encuentran. Están quienes, como yo, encontraron el camino. Hay seis o siete grupos, hay que analizar cada franja y ver como cada una puede organizarse para resolver esto, para reinsertarlos en la sociedad, para que transfieran su potencial. Sin organización esto va a seguir así: uno se va entretener, otro se va a morir de nostalgia y algunos sobreviviremos.

Se pensaba que el jubilado se iba a morir pronto. Ahora no se muere nada y el período que vive es tanto como la infancia y la adolescencia. Lo máximo que inventaron ahora es el envejecimiento activo. ¡No! ¡Productivo, con activo no alcanza! Ni siquiera creo que lo deberían llamar envejecimiento, es una vida productiva en una cuarta etapa de la vida. Es un nuevo rol para los jubilados. Yo cumplí 92 años y siento que tengo toda la vida por delante.

Hay que ayudar a que la gente le de un sentido a su vida y eso es simplemente, la posibilidad de hacer algo que te guste y que le sirva al otro.