En sintonía con la política de la gestión PRO en la Ciudad, se presentó el programa Escuelas del Futuro que, rápidamente, generó la protesta de la comunidad estudiantil porteña. Una situación compleja que hizo emerger viejos problemas, chocando contra el discurso oficial.

Alumnos y maestros se manifiestan contra la decisión del gobierno de Horacio Rodríguez Larreta de implementar su nuevo plan de educación, A las tomas en diferentes colegios se sumó ayer una marcha a la que asistieron  cuatro mil alumnos, quienes se movilizaron hasta el Palacio Pizzurno (Ministerio de Educación Nacional) para rechazar esta decisión.

 

“Estamos en septiembre y estas 17 escuelas empiezan las clases en febrero. Hay un grado de improvisación porque una reforma que se plantea modificar profundamente algunos aspectos de la escuela secundaria requiere consenso”, cuestionó, en diálogo con Letra P, Marcelo Parra, secretario de educación media de UTE.

La reforma educativa vuelve a abrir una discusión que se mantiene latente, tanto desde el gobierno de Macri en la Ciudad como el de Cristina hace unos años, cuando se comenzaron a implementar pasantías no remuneradas en los colegios secundarios, lo que muchos sectores cuestionan por ser una medida en defensa de los intereses de los empresarios.

En una reciente entrevista con Tiempo Argentino, el especialista pedagógico Pablo Gentili, doctor en Educación por la UBA y secretario ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), rechazó esta medida al afirmar: “Los gobiernos neoliberales tienen gran facilidad de usar la palabra futuro cuando quieren volver al pasado. La Secundaria del Futuro crea una escuela que reafirma y reproduce las relaciones de clase. El emprendedorismo se usa como eufemismo del sálvese quien pueda. Reducen lo educativo a lo laboral. Pero el problema es que acá no se habla de trabajo, porque está bien que la escuela sirva para reflexionar sobre el mundo del trabajo, acá orienta al empleo, que es otra cosa diferente: el empleo es el mercado del trabajo”.

Gentili concluyó en la nota: “Ni siquiera les interesa el grado de implementación efectiva, lo que les interesa es que se imponga una idea meritocrática, productivista, privatizadora y totalmente individualista. En lugar de que la educación sirva para hacer un análisis crítico del mundo y busque cambiarlo, se intenta adaptar la escuela al mundo de hoy, reproducir sus desigualdades”.

Las críticas del presente cuando el foco está en el futuro

Mientras que el déficit estructural de muchos colegios es evidente (se caen los techos y lejos están de tener wifi u otras herramientas digitales indispensables hoy en día), se suman problemas como la  falta de vacantes, el gobierno improvisa la implementación vertical de una reforma que da más tarea en los hogares, aprueba la injerencia de las empresas en los colegios y hace que los estudiantes tengan un año dedicado al trabajo sin salario.

“La reforma educativa de Larreta-Macri responde a las exigencias de la Ocde y el Banco Mundial para adaptar la escuela secundaria a la precariedad y descalificación del mercado laboral. Elimina 5to año y lo reemplaza por trabajo precario que permitirá a los empleadores despedir mano de obra con derechos laborales para que su trabajo lo realicen jóvenes de manera gratuita”, criticó el diputado del Partido Obrero Marcelo Ramal.

“Ni siquiera terminaron de implementar la NES y ya están con otra cosa”, rechazó Silvia Cryan, docente porteña y asesora del legislador Gustavo Vera. “En vez de maximizar la excelencia académica buscan utilizar mano de obra gratuita en el 50% de la cursada de las escuelas secundarias. Primero serían 17 después se extenderían a 46”, apuntó.

“Están poniendo jóvenes contra jóvenes. Viendo la cantidad de chicos que tienen 18 años con complicaciones para conseguir trabajo, esta reforma no va a ayudar en nada para aliviar esta situación. Tampoco queda claro cómo van a dar los contenidos de quinto año en la mitad del tiempo de cursada”, concluyó Cryan, quien además es madre de una alumna del Normal 1.

 

Desde la cartera de Soledad Acuña argumentaron ante esta crítica que “será sólo por los cuatro meses finales del quinto año y no sólo se hacen trabajos para el sector privado sino que también puede ser en ONG y en lugares estatales”.

Por el momento, estas “prácticas educativas” (así las llaman en el ministerio) se realizan sólo en colegios técnicos públicos. Pero a partir de 2018 comenzarán a hacerlas todos los colegios a través del programa “Secundaria del Futuro”.

Habrá una primera etapa de 18 colegios bachilleres donde se realizarán para luego ir sumando año a año a 42 escuelas hasta llegar a su totalidad en las escuelas públicas. Además, a esta medida podrían sumarse los colegios privados.

La disputa está abierta y, en un año electoral, el gobierno porteño deberá cerrar rápidamente otro frente inesperado, mientras el resto del país sigue preguntando ¿Dónde está Santiago Maldonado?

Fuentes: Letra P, eldestapeweb, lapoliticaonline, laizquierdadiario.