La banda de Willy Crook llenó el anfiteatro con un sonido que no suele oírse en grandes salas. Un viaje por el acid jazz, blues y soul.
En una tarde soleada pero fresca de sábado, horario inusual para un género que suele estar acompañado siempre por la luna y las estrellas, se presentaba la oportunidad de ver a los Funky Torinos gratis en el Parque Centenario y era algo difícil de dejar pasar.
¿Qué había sido de la banda que acompañó al legendario y Willy Crook? ¿Cómo sonarían sus temas sin él? ¿Cómo evitar la melancolía o la seriedad del homenaje? La propuesta fue una grata sorpresa: la banda demostró que es un equipo fuerte, que está para salir a la cancha y tiene un gran futuro. Una breve crónica de lo que pasó el sábado 30 de mayo.
«¡Fuera Jorge Macri!» Fue lo primero que se oyó apenas anunciaron el comienzo del show por medio de una voz en off. El anfi estaba a medio llenar todavía y muchos se sumaron con gritos y chiflidos al reclamo. ¿Fuera de contexto o toda expresión artística tiene su lado político? No hubo mucho tiempo para pensarlo porque comenzó puntual y con un sonido potente y claro.
Los primeros temas instrumentales sirvieron para entrar en calor y terminar de llenar el lugar: la música acercó a quienes estaban por la zona y completaron tanto la parte inferior como las plateas superiores. El sonido estaba intacto, recordando temas históricos que solo sonaron en los primeros discos de Jamiroquai (antes que Jay Kay la transforme en otra cosa), mezcla de soul y funk -el llamado acid jazz- y toques de blues. La promesa de cantantes estaba en los dos micrófonos que dejaban entrever que, sin frontman presente, igual habría lugar para los temas compuestos por Willy y cantados con su intentendible inglés.
Bárbar Corvalán – Barby Blues- fue la gran sorpresa de la tarde: la rompió cantando los temas de Willy, con un registro y una potencia perfecta para ensamblarse con el sonido de una banda muy aceitada y equilibrada (Patan Vidal, Juan Valentino, Timoty Cid, Miguel Talarita, Hubert Reyes y Nacho Porqueres), incluso salvando un bache por un problema en la batería. Mucho talento en la cantante que es corista de Pity, nada menos y tiene varios proyectos que vale la pena chusmear en sus redes.
Camila Gutiérrez también hizo un gran papel en la voz, demostrando que los FT tienen mucho hilo en el carretel y, lejos quedarse en el merecido homenaje, proyectan esta música -este enorme género- al futuro. Eso también se notó en que no hubo lugar para las solemnidades ni los ritos al que se fue, se lo nombró y agradeció entre temas pero la música fue el protagonista principal, el hilo conductor de la tarde.
El final llegó con un virtuoso recorrido de solos de cada integrante y un breve bis para cerrar puntualmente la función. Fue una enorme alegría saber que este repertorio, que muchos escuchamos frecuentemente en diferentes formatos, sigue recontra vigente y recorriendo escenarios pequeños y medianos -nunca masivos- como tampoco lo fue Willy pero siempre rodeado de fieles seguidores que aprecian una música atemporal.
Larga vida a los Funky Torinos!
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Fede Somoza