La Organización Panamericana de la Salud y la Sociedad Argentina de Pediatría acordaron promover en forma conjunta iniciativas para prevenir el creciente sobrepeso y obesidad en los niños y adolescentes del país. Además, un informe especial sobre el azúcar en las gaseosas, elaborado por el Hospital Italiano.

Buenos Aires, 21 de noviembre de 2017 (OPS/OMS).- La Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS) y la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) llaman a garantizar el derecho a una alimentación saludable en los niños, en momentos en que Argentina tiene una de las tasas más alta de sobrepeso infantil en América Latina, lo cual puede comprometer la salud de generaciones futuras.

En el marco de la Semana por los derechos del niño que promueve la SAP, ambas instituciones acordaron trabajar en forma conjunta en iniciativas que buscan promover el acceso a una alimentación saludable para prevenir el creciente sobrepeso y obesidad en niños y adolescentes del país. En este sentido, uno de los objetivos que forma parte de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible adoptada por los Estados Miembros (incluido Argentina) de las Naciones Unidas refiere a poner fin a todas las formas de malnutrición.

Argentina tiene la segunda tasa más alta de sobrepeso en menores de 5 años de América Latina y el Caribe con un 9,9%, según el Panorama de Seguridad Alimentaria y Nutricional elaborado por OPS/OMS y la FAO. Casi nueve de cada diez alimentos que se publicitan durante los programas infantiles de la TV argentina tienen bajo valor nutritivo y alto contenido en grasa, azúcares o sal, de acuerdo con un análisis hecho por la Fundación Interamericana del Corazón (FIC).

En adolescentes de 13 a 15 años, el sobrepeso aumentó un 17% en cinco años, al pasar del 25% (2007) al 29% (2012), según cifras oficiales. El consumo de alimentos ultraprocesados -con cantidades elevadas de sodio, azúcares, grasas, añadidos en la fabricación, como pueden ser snacks y bebidas azucaradas-, es un importante contribuyente a la epidemia de obesidad y al aumento del sobrepeso que afecta a América Latina.

La OPS/OMS y la SAP afirmaron en este sentido que es necesario -tal como se señala en el Plan de acción para la prevención de la obesidad en la infancia y adolescencia de OPS/OMS (http://www.paho.org/hq/index.php?option=com_content&view=article&id=11373&Itemid=41740&lang=es)- avanzar en regulaciones para proteger a los niños de la publicidad de productos alimenticios y bebidas con altos contenidos de azúcar, grasas y sodio, que además son promocionados como saludables y utilizan personajes animados para captar la preferencia de padres y niños.

Las medidas recomendadas para disminuir el sobrepeso y la obesidad en los niños comienzan desde el nacimiento con la promoción de la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses, así como la incorporación oportuna de alimentación complementaria adecuada durante toda la primera infancia. En la etapa escolar es necesario avanzar en la protección de los entornos escolares, de manera de evitar la oferta de productos ultraprocesados y promover la preparación de alimentos saludables en los comedores.

El acceso a información clara sobre los alimentos también resulta clave, a través de medidas como el etiquetado frontal de los productos, que adviertan a los consumidores sobre el exceso de azúcar, grasas y sal para preteger el derecho de los consumidores a elegir lo que prefieran para sus hijos. Otras medidas, como el establecimiento de impuestos a las bebidas azucaradas, también son muy importantes para desalentar el consumo y prevenir el sobrepeso y la obesidad.

Argentina se encuentra entre los mayores consumidores mundiales de gaseosas, una bebida con alto contenido de azúcar que también contribuye a la epidemia de obesidad.

El sobrepeso y obesidad aumentan los riesgos de tener enfermedades coronarias, ACV, diabetes, cáncer (de endometrio, mama, colon, hígado, riñones etc.), trastornos como osteoartritis e hipertensión, entre otras afecciones. En el caso de los niños, no sólo compromete su estado de salud actual, sino también en el futuro.

Fuente: PRENSA ORGANIZACIÓN PANAMERCANA DE LA SALUD

 

¡Cuánto azúcar tienen las bebidas que consumimos!
Las gaseosas, aguas saborizadas y jugos que más se consiguen tienen una cantidad tan grande de azúcar que nos puede resultar difícil de creer. Incluso, aunque figure en la etiqueta.

Las gaseosas, aguas saborizadas y jugos que más se consiguen tienen una cantidad tan grande de azúcar que nos puede resultar difícil de creer. Incluso, aunque figure en la etiqueta.

A partir de los testimonios de la comunidad que participa a diario de las consignas publicadas en el Facebook de Aprender Salud, decidimos indagar acerca del contenido de azúcar en las gaseosas, aguas saborizadas y jugos, en especial porque resultan muy atractivas para los más chicos.

¿Cuántos sobrecitos de azúcar contiene un vaso de gaseosa? Estableciendo esta comparación comenzamos a preguntarnos qué estamos consumiendo cuando nos sacamos la sed con una bebida endulzada. Y leyendo la etiqueta de una gaseosa pudimos comprobar que, un vaso de 200ml contiene 22 gramos de azúcar, el equivalente a 4 sobrecitos de azúcar de 6 gramos. “¡Uy no tenemos ni idea lo que consumimos”, expresó Teresa.

¿Pero quién toma sólo un vaso? Las porciones que están obligadas a mencionar las empresas en sus tablas de información nutricional (según el Código Alimentario Argentino) hacen referencia a la cantidad de gaseosa que contiene un vaso, mucho menos de lo que se suele consumir, en especial cuando hay envases de 330, 500 y 600ml. Y esto puede llevar a la confusión.

¿Qué sucede con las aguas saborizadas? Estas inocentes, modernas y atractivas botellas que cada vez más se ofrecen como alternativa “liviana y natural” a las gaseosas por no tener gas o ser “levemente gasificadas”, tampoco difieren demasiado en su composición.

¿Y los jugos de fruta? Estos también contienen mucha cantidad, incluso más que las gaseosas. Por ejemplo, un cartoncito de 250ml que los chicos consumen en cualquier recreo contiene 30 gramos de azúcar, es decir 5 sobres.

Las gaseosas “amargas” como el agua tónica o las de pomelo tienen todavía más azúcar, ¿lo sabías?

Para la sed, nada mejor que el agua. Ya que no aporta calorías extra ni colorantes, edulcorantes o minerales que probablemente no necesitemos. Como mencionamos en la revista, es lo mejor para el consumo de todos los días. Y dejar las gaseosas para ocasiones especiales.

Te comerías 12 cucharadas de azúcar? El caso mexicano
México cuenta con el triste récord de encabezar el ránking de naciones más obesas del mundo y según la Organización de las Naciones Unidas (ONU) 10 millones de mexicanos tienen diabetes, cerca de 9% de la población. Esto ha llevado a que el Estado y diferentes organizaciones de bien público apunten a la disminución del consumo de bebidas azucaradas en la población. ¿Cómo? A través de campañas (el título de este apartado es un ejemplo) y con la creación de un impuesto para estas y la llamada comida chatarra.

Nos comentaba Enrique Jacoby, Asesor Regional sobre Alimentación Saludable de la Organización Panamericana de la Salud: “México acaba de aprobar una ley muy importante, que es la primera para lograr gravar con un impuesto a las bebidas azucaradas. Y es interesante porque la introduce un grupo pulipartidario, un pool de representantes y legisladores que están comprometidos con esta causa. México también -hace dos años- dio normas para que, en las escuelas, no se venda más comida chatarra y se introduzcan alimentos naturales como alternativa.

Un estudio publicado en diferentes medios a fines del 2013 da cuenta de algo que todos experimentamos: la aparición de las gaseosas pasó a engalanar la mesa familiar. “En el campo mexicano, si tú vas a la casa de alguien y no tiene para ofrecerte, se disculpan. La gaseosa simboliza prestigio”, relata al periódico The Wall Street Journal Americas Alejandro Calvillo, director de El Poder del Consumidor (elpoderdelconsumidor.org) una asociación civil sin fines de lucro que trabaja en la defensa de los derechos del consumidor.

Al mismo tiempo, la iniciativa ha generado una gran batalla dado que los productores de estas bebidas se pusieron en contra argumentando que el impuesto afecta a los ingresos de la población, en especial los sectores más bajos, y que no basta con esta medida para combatir el problema de la obesidad.

El desafío es complejo ya que la publicidad es muy intensa y llega directamente a los chicos. “La autoridad paterna fue usurpada por la televisión y la publicidad” concluía Jacoby (AS número 13, pág. 4) en sintonía con lo afirmado por la Organización Mundial de la Salud, en su Asamblea Mundial de mayo de 2010: “la intensa y generalizada promoción de muchos de estos productos, y especialmente de los ricos en grasas, azúcares o sal, desbaratan los esfuerzos que se hacen para comer sano y mantener un peso adecuado, sobre todo en el caso de los niños”.

Si desea encontrar los spots de esta campaña y más información sobre el tema ingrese en el sitio de la Alianza por la salud alimentaria: http://alianzasalud.org.mx