Estaciones saludables para todos

La iniciativa del gobierno porteño, que desde hace años forman parte de la política en salud de la Ciudad, se federalizarán a todo el país, según se informó en un evento en el que participó el flamante Ministro de Salud, Adolfo Rubinstein. Un modelo centrado en la prevención y la vida cotidiana. Nota y video.

Si bien generó mucha resistencia en algunos sectores de la población que veían esta iniciativa como un modo de camuflar recortes a las ya bastante devaluadas instituciones públicas de salud de la Ciudad, las estaciones saludables fueron ganando terreno en plazas, estaciones de subte y diversos espacios hasta convertirse en una referencia del control de salud y prevención para muchos vecinos que, de otro modo, no se relacionaban con el cuidado.

Es por ello, también por su relativo bajo costo de inversión comparado con la compra de un equipo importado, que las estaciones saludables obtuvieron el visto bueno del Ministerio de Salud de la Nación y recientemente se lanzó su federalización, durante un acto llevado a cabo en una de las cuarenta que se encuentran activas en la Ciudad.

¿Por qué es valiosa esta propuesta? Si, por un momento, dejamos de lado la sabida intención “neoliberal” del gobierno porteño de reducir costos y sacarle el mayor rédito político a toda obra de baja inversión que se lleve a cabo en espacios públicos -algo que es difícil- podemos analizar esta propuesta desde la perspectiva de la educación para la salud, entendida esta como un desafío que se lleva a cabo de forma diaria y en el espacio de la vida cotidiana. Por eso una estación saludable en una parada de subtes, en una plaza, son mucho más útiles para las personas que tener que acercarse a un hospital a sabiendas de la pérdida de tiempo que esto significa.

Además, acercarse al sistema de salud desde la prevención y el control periódico es una de las estrategias más útiles para el bienestar e implica un cambio de paradigma ante la atención por demanda en casos de emergencia. Pasar del “voy cuando me pasa algo” al, “me controlo seguido y voy viendo que actitudes debo modificar en mi vida cotidiana para mejorar o mantener mi salud”.

Está claro que las estaciones saludables no van a “curar” a la gente sino que serán un primer acercamiento, le facilitarán el diagnóstico de enfermedades crónicas como la hipertensión arterial o la diabetes, le indicarán pautas para un mejor seguimiento de estas. Pero, de ahí en más, la responsabilidad será del paciente, de su capacidad para modificar hábitos (comidas, actividad física, consumos, etc.). Y ahí no basta con un chequeo, será necesario un trabajo en equipo con un médico de confianza, con profesionales de la salud de diversas áreas y especialidades. Habrá que ver si el Estado avanza en ese paso, necesario aunque mucho menos efectista.

Por último habrá que analizar de qué forma este modelo se puede “exportar” al interior del país. Seguramente será muy similar en grandes urbes pero es toda una incógnita como se podrá adaptar a nivel municipal, en poblaciones pequeñas que tienen otra idiosincrasia y fundamentalmente otras problemáticas, ya que suelen estar alejadas de los grandes centros de salud y tienen el acceso más restringido al sistema.

El acto de presentación

El jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, firmó un convenio con el ministro de Salud de la Nación, Adolfo Rubinstein, para federalizar las estaciones saludables. El mismo busca que los argentinos de todo el país puedan hacerse controles, recibir consejos para una vida sana y alimentarse bien.

“Es para cuidar a la gente, con prevención. Mucha gente hoy está más atenta, se toma la presión, se mide la diabetes. Promocionamos la alimentación saludable, lo estamos haciendo en las escuelas también, con lo cual es toda una movida por la vida sana”, afirmó el Jefe de Gobierno. Larreta destacó que la implementación de esta medida “ha tenido un impacto bárbaro” y dijo que “está buenísima la decisión del gobierno nacional de llevarla a todo el país”.

Por su parte, Rubinstein explicó que “la idea es replicar el modelo que es muy exitoso en la Ciudad, de creación de un espacio de promoción de la salud, adopción de hábitos saludables, prevención y control de factores de riesgo, de relación entre estilos de vida saludables y servicios de salud”. De la actividad también participaron el vicejefe de Gobierno porteño, Diego Santilli; la ministra de Salud de la Ciudad, Ana María Bou Pérez, y el subsecretario de Bienestar Ciudadano, Héctor Gatto.

Las estaciones saludables en la Ciudad

Las estaciones cuentan con profesionales que buscan acompañar a las personas para que puedan incorporar prácticas saludables a su estilo de vida, teniendo en cuenta tres pilares fundamentales.

Primero, llevar una alimentación saludable. Comer sano, equilibrado y variado ayuda a sentirse bien y a rendir mejor todos los días. Luego, hacer actividad física. Dentro de los múltiples beneficios asociados, contribuye a mantener un cuerpo sano y tener un mejor estado de ánimo. Por último, controlar la salud periódicamente para detectar cualquier factor de riesgo (para enfermedades crónicas no transmisibles) y que afectan nuestra salud.

Cada estación cuenta con dos enfermeros, un nutricionista y un coordinador. De lunes a viernes atienden durante 8 horas, mientras que los sábados, domingos y feriados las jornadas duran 9 horas.

Ubicadas en parques y plazas de la Ciudad, las estaciones cuentan con prestaciones de enfermería, para control de tensión arterial, glucemia, devolución de resultados obtenidos, campañas especiales de colesterol y mediciones de monóxido en aire espirado. Cuentan con consejerías en alimentación saludable a cargo de nutricionistas, con control de peso, talla e Índice de Masa Corporal (IMC), charlas gratuitas y abiertas.

Además, organizan 97 clases semanales de actividades físicas en conjunto con la Subsecretaría de Deportes. Y tienen casilleros, vestidores, agua caliente y expendedora de frutas.

A través de una encuesta, el 61% de los vecinos dijo que aprendió “algo nuevo” sobre los beneficios de hacer actividad física y el 40% afirmó haber aprendido “cómo hacer para” comenzar una actividad física o aumentar la cantidad realizada. En tanto, el 59,7% de los encuestados dijo conocer la importancia de tener una alimentación saludable.